Imprescindible en Molinaseca es darse un paseo por la calle Real, aun más real si cabe, después de la visita al pueblo de los reyes de España. Con unas hileras largas de casa, unas señoriales, y otras humildes, con amplios aleros de tejados oscuros. Esa estrechez estilizada y pacifica, esas piedras seculares, esos palos añosos, que son vallas abundantes en los corredores, le dan a esta calle un encanto y una emoción que no es fácil de echar al olvido.